jueves, 24 de marzo de 2011

Sabéis de todo y os encanta criticar

No sé qué pasa últimamente que se está extendiendo el complejo de colaborador de Sálvame entre la población. Quiero pensar que es el mal tiempo y el encierro en casa lo que provoca esa ansiedad de hablar de todo y no saber de nada, de lo contrario empezaría a preocuparme.

Es lógico que viviendo en una aldea los cotilleos estén a la orden del día, es todo como una gran familia en la que los trapos sucios son los primeros en salir. De hecho una aldea sin cotilleos no sería una aldea. El problema es que la cosa ha llegado a tal punto que se te quema la tortilla y antes de que tu madre llegue a la cocina ya lo sabe todo el pueblo y ya no solo chismorrean sino que ahora sacan sus propias conclusiones. Debe ser que se han comprado una bola de cristal para que no les falte conversación durante todo el mes.

Tal es su capacidad de chismorreo que se han desarrollado varias especies de seres que se alimentan a base de las vidas de otros:

-Primero están las que salen de su casa solo para comentar los últimos acontecimientos ocurridos en los 2 km a la redonda, que es básicamente el terreno de la aldea.

-Después tenemos a las que son fan de Petunia Dursley y su hobbie favorito es pasarse horas y horas mirando por la ventana escondida tras la cortina pensando que no se las ve… pobres ingenuas.

-En tercer lugar podemos apreciar a las que se aburren en su casa y deciden inventarse historias.

-Y por último, mi especie favorita, ellos, los señores… (No os vayáis a pensar que este fenómeno se desarrolla solo entre el sector femenino). Ellos son los peores, desarrollan su ingenio hasta tal punto que cuando ven algo interesante reducen la velocidad del coche hasta que se cale para ganar tiempo y enterarse de todo. Les encanta estar permanentemente informados.

A todas esas especies de homo cotilla os felicito por tener tanta imaginación, de verdad no os imáginais la de películas que montáis. También os informo de que aquí todos sabemos hablar pero no lo hacemos para que nadie se tenga que exiliar. Y no, no es una amenaza, sabéis que yo os quiero, y todo esto con la mejor de mis sonrisas…Viva la hipocresía.

lunes, 14 de marzo de 2011

Hay huevos


Cuando creamos esto,nunca pensamos que pasaría épocas tan desiertas.Hace mucho que no analizamos el comportamiento social,hace demasiado que solo tenemos contacto con profesores,cámaras,ordenadores y demás personas en nuestra misma situación:ermitaños funcionales.

Procedo a analizar al ser con el que más tiempo convivo y que representa de manera aproximada al resto de seres en su situación,una especia de metonimia social.Sí,me voy a analizar a mí misma,estáis a tiempo de parar de leer en este instante,gracias por llegar hasta aquí.

A los valientes que continuáis no me resta más que acompañaros en el sentimiento y desearos que el relato que leáis a continuación no sea nunca más que eso,una simple historia lamentable que veis a través de una pantalla.O quizás no.

Nunca se ha comprado un despertador,le parece uno de los objetos más feos e impertinentes que existen.Quizá por eso el móvil se convierte en un utensilio ingrato durante los meses lectivos. Por la mañana suena Muse,Supermassive black hole entre las sábanas.Lo busca,lo tira al suelo,lo busca otra vez y lo retrasa diez minutos más (pura cortesía).Vuelve a sonar,vuelve a buscarlo,lo apaga.Retrasa el momento de mirarse por primera vez en el día al espejo.Desayuna lo que puede(lo que le da tiempo),se viste,se asusta de su cara e intenta huir de su pelo,que a esas indecentes horas más se asemeja a una enorme pelusa con vida propia y malas intenciones que a una cabeza humana.Bolso(a rebosar),llaves,móvil y iPod(el único que la comprende a esas horas se hace llamar Santi Balmes y susurra pausado:"por si alguien aun duerme,incendios de nieve y calor").No descarta el hecho de padecer una menopausia adelantada,la bofetada de calor que recibe al entrar al metro no es humana y por más que insistan los dos seres que la esperan dentro del vagón,no todo puede ser culpa de sus virulentos niveles hormonales.En el vagón:ellas,las que al verla entrar por la puerta empapada en sudor no dudan en mencionar en un tono audible para el resto de viajeros "¿qué te pasa?¿ya te has puesto cerda?".Muchos lo llamarían hijoputismo,ella prefiere afirmar que las dos y sus correspondientes perlas lingüísticas constituyen una aproximación a la poesía postmoderna,como poco. A partir de ese momento empieza la vorágine universitaria de cada día,Bolonia y sus agentes derivados.No le sorprende tener que apuntar una práctica más en la agenda que nunca mira por no amargarse más.Parece que,además,tiene que ver una película (otra) y realizar su correspondiente resumen inservible.¡Vaya!¡Si también está lloviendo! Sí,odia la lluvia,las nubes,los días húmedos y grises.Pero recapacita y piensa que le jodería demasiado ver el sol a través de la ventana y saber que no puede salir (porque claro,la asistencia cuenta pequeños).Metro,calle,casa.Y se ofusca.Y se desanima.Porque quiere abarcar mucho y no puede.Porque le gustaría agarrar la cámara,un cuaderno y un boli y echarse a la calle para captar los segundos y luego contarlos.Y no le dejan.Y no tiene tiempo para ella,solo para ella.

Pero¿sabéis?Todas las mañanas,cuando intenta meter el peine dentro de la gran pelusa con vida propia piensa en cuántas carcajadas será capaz de soltar en el día que le queda por delante.Siempre supera sus cálculos.Y por eso,puede que solo por eso,le merece la pena buscar el móvil entre las sábanas al día siguiente.

Foto:el ser descrito anteriormente es el que se encuentra en posición central,manchado de nata y disfrutando de su momento.Son las cosas de la vida,son las cosas del [mal]querer.